Uno de los robots policía que patrullaban Washington acaba con su carrera tirándose a una fuente

Uno de los robots policía que patrullaban Washington acaba con su carrera tirándose a una fuente
Algunas aspiradoras robot tienen una documentada tendencia a arrojarse por escaleras y otros lugares peligrosos. Parece que ese rasgo se ha perpetuado en sus primos mayores, los robots policía. Uno de ellos acaba de arrojarse a una fuente en Washington.


El robot es uno de los nuevos Knightscope K5 que patrullaban el centro comercial Washington Harbour. El pasado lunes (lunes tenía que ser) y sin dar ningún tipo de explicación a sus seres queridos, uno de los K5 se arrojó a la fuente del centro donde ahogó sus sistemas hasta la total desconexión. Un equipo de guardias de seguridad (humanos) retiraron el cuerpo del robot, de más de 130 kilos, para su pertinente inspección forense.

Los K5 no son policías en el sentido de que no practican arrestos. Se trata tan solo de robots vigilantes que vigilan un área con ayuda de un nutrido conjunto de sensores. Estos sensores incluyen una cámara que graba en alta definición a 360 grados, micrófonos, cámara térmica y de infrarrojos, Radar, Lidar, sensores de infrarrojos que miden la distancia y velocidad de los objetos, sensores para detectar químicos en el aire, y por último pero no menos importante, un sistema de reconocimiento facial que también puede leer textos como matrículas.

Parece que ninguno de estos sensores puso avisar a tiempo al K5 de que ahí había unas escaleras y que al final de esas escaleras había agua. La herencia de las aspiradoras robot es un peligroso legado.

No es la primera vez que uno de estos robots se mete en problemas. El pasado mes de abril, una unidad K5 en silicon Valley fue víctima del ataque de un individuo en avanzado estado de embriaguez. El asaltante tumbó limpiamente al robot, que supuestamente está diseñado para evitar que lo tumben. Por fortuna, el robot grabó en vídeo el rostro del atacante antes de perder el sentido y la información ayudó a detener al peligroso criminal.

El año pasado, otra unidad K5 que patrullaba el centro comercial Stanford, en Silicon Valley, pasó con sus ruedas por encima del pie de un niño pequeño. El incidente no revistió gravedad y los propietarios del robot desestimaron la idea de abrir un expediente disciplinario. Aún no hemos tenido constancia de robots policía esparciendo heces de perro, pero algo nos dice que es solo una cuestión de tiempo. [vía The Verge]

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