iPhone X, Análisis a fondo del iPhone del futuro - Omicrono

iPhone X, Análisis a fondo del iPhone del futuro - Omicrono
Durante la última semana y media he estado usando a fondo el iPhone del futuro, el nuevo iPhone X. Ahora voy a contaros que me parece, qué significa un smartphone así para la industria y para la propia Apple; y sobre todo, para ti como usuario que se pregunta por qué cuesta tanto, y si realmente es tan bueno como dicen o parece.


La expectación por el último teléfono de Apple, o mejor dicho por el último iPhone, como marca propia dentro del mundo de la telefonía de la última década, es máxima. Y eso, en términos de exigencia y presión mediática, supone que es, y será, uno de los productos de tecnología más importantes de los últimos y próximos años.

El iPhone X nace de un desarrollo a la sombra de más de un año (y de más de dos), y cómo evolución obvia del smartphone más famoso del mundo. Es el eje central sobre el que pivotará toda la inmensa empresa en la que se ha convertido Apple.

Aún recuerdo cuando mi amigo David me enseñó el primer iPhone que su padre le trajo de EEUU. Aquello era una pieza extraña de magia, fascinación y belleza. A aquel teléfono que se atrevía a romper el monopolio de Nokia le costó arrancar; pero desde su segundo modelo, el iPhone 3G (el primero que llegó a España), es una historia de éxito creciente que todos ya conocemos, con sus altibajos, sorpresas, y claroscuros.

Casi desde ese segundo teléfono, Apple vio claro que toda su existencia como empresa dependía de aquella pieza de tecnología. Esta sería además, la bisagra para una era donde el PC ha quedado anclado como estación de trabajos profesionales muy específicos.

Desde esta perspectiva nuclear del iPhone, es fácil adivinar porqué Apple se juega tanto con cada iPhone que presenta: es porque la existencia de toda su maquinaría depende de él. Los beneficios se han diversificado, especialmente hacia los servicios; pero al fin y al cabo no son más que suscripciones y apps, que están anclados y vinculados a dispositivos iOS.

Otros fabricantes de telefonía tienen sus vías de negocio en la producción a gran escala de componentes, o en la venta de publicidad online; siendo la telefonía una línea de negocio más, o un estandarte de imagen corporativa. Para Apple no, o al menos no desde su eje central, que sigue siendo el iPhone. Les va la vida en ello.

La llegada del iPhone 4 supuso una ruptura de diseño absoluta como lo fue el iPhone Edge, y marcó una etapa que veía cómo podría agotarse por el poderoso empuje de la competencia con pantallas más grandes, y sobre todo con la muerte del icono de la compañía, Steve Jobs. Pero una cosa hemos tenido claro de Tim Cook desde el primer minuto. Y es que caminando por el filo de la filosofía que Jobs impregnó a Apple, haría todo lo posible por seducir al comprador masivo. Así pues, agrandó la pantalla, y más tarde, aún más, lanzando al mercado dos modelos diferentes además de un modelo ligeramente más económico.

Admiro y elogio la capacidad de Apple para exprimir un diseño que se estaba quedando obsoleto pese a lo eficiente que es.

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