Esto es lo que pasaría si no te lavaras los dientes nunca (pista: es mucho más desagradable de lo que crees)

Esto es lo que pasaría si no te lavaras los dientes nunca (pista: es mucho más desagradable de lo que crees)
Iagen: Mario Modesto Mata - Flick. Problemas cardíacos, aumentar el riesgo de partos prematuros y recién nacidos de bajo peso o que los dientes te sangren y se te caigan solos. Todo esto puede pasar si decides simplemente no cepillarte los dientes nunca más. Y que te duela muchísimo, claro.


Si miramos atrás en la historia, nuestros antepasados no se cepillaban los dientes como nosotros. Los primeros utensilios de higiene dental datan de alrededor del año 3000 a. C., y consistían en raspadores a partir de objetos rudimentarios, para sacar la suciedad visible como buenamente se podía (palos, ramitas, plumas de pájaro). También parece que en Egipto había enjuagues de flores para evitar el mal aliento, pero poco más.

Si nos vamos mucho más atrás, no hay ninguna constancia de que el Homo Sapiens tuviera mucha higiene dental. Y, a su vez, una de las formas en las que los arqueólogos catalogan los restos de nuestros ancestros es precisamente por sus fósiles dentales. Esto quiere decir que no perdían los dientes a pesar de no cepillarlos tanto como nosotros. ¿Quiere decir esto que si no te cepillas nunca los dientes no pasa nada? En absoluto.

Imagen: Primera mandíbula a la que se le retiraron las caries. CC// Stefano Benazzi "Los cráneos de la antigüedad demuestran que los problemas dentales de nuestros antepasados eran casi inexistentes, ya que apenas tenían lesiones de caries sin lavarse los dientes, pero ni vivían tantas décadas como en la actualidad, ni su dieta era rica en azúcares refinados, ni fumaban", afirma para Gizmodo en Español Elias Casals Peidró, doctor en Odontologia. "El consumo de azúcar actualmente se encuentra entre los más altos de nuestra historia. Las bacterias que producen lesiones de caries se alimentan precisamente de él, y lo utilizan para producir un ácido en el cual ellas viven mejor, pero que indirectamente daña la superficie de los dientes, desmineralizándolos y debilitándolos".

Imagen: Smile Pad. Si nos dejamos de cepillar, por este orden, primero se nos inflamarán las encías: "Al cabo de 48 horas las encías se inflaman haciendo que sangren", advierte Elías. Al inflamarse se retraen y se forman bolsas bajo la línea de las encías que se infectan en poco tiempo (periodontitis, piorrea o periodontitis crónica). Inmediatamente después empezaremos a desarrollar paralelamente lesiones de caries.

Esto ocurre porque, como explicaba el experto, las bacterias que causan las caries y hacen que se nos piquen las muelas (streptococcus mutan) consumen azúcares simples, convirtiéndolos en placa ácida. Esta placa causa capas inorgánicas duras que hacen que el esmalte y la dentina se ablanden. Ocurre preferentemente de atrás a delante por una mera cuestión de accesibilidad: rozamos más los dientes de delante con la lengua y los labios y los limpiamos un poco sin querer así que los de atrás tienden a estar más sucios.

Imagen: Dental Pain Relief. Dr Nepal - YouTube. Por último, la pérdida de dientes vendría aparejada con la pérdida del hueso de soporte periodontal, causada por la inflamación y la infección. Es decir, las capas reblandecidas se disuelven dejando un agujero (lo que conocemos como diente picado). A no ser que esta cavidad se rellene o empaste por un dentista, puede continuar erosionando y dañar la pulpa interior. El daño pulpar requerirá tanto la extracción del diente como de la pulpa o esta se seguirá infectando. Para el caso que nos ocupa, sí, puede ocurrir solo; el diente finalmente se caerá con todo cuando el tejido conjuntivo que lo mantiene en su sitio muera y se pudra, pero por supuesto esto será lento y muy doloroso.

En síntomas obvios y menores, pero también molestos: "Por supuesto, también provocaría una importante halitosis (mal aliento) por el importante número de bacterias en la boca fermentando desechos alimentarios", amplía el doctor.

Imagen: El Gato de Cheshire | Alicia en el País de las Maravillas CC/ Wikimedia. Ahora, ¿qué tendrán que ver los dientes con el corazón, la diabetes o los embarazos? Bueno, la inflamación de las encías es una inflamación general como cualquier otra en el cuerpo. Los patógenos y bacterias causantes de la inflamación llegan a la circulación de la sangre y, por tanto, pueden actuar en cualquier parte del organismo.

"Varios estudios han tratado la patología de las encías de mujeres embarazadas para intentar reducir los niños prematuros o de bajo peso", comenta Elías. Los estudios clínicos sugieren que las bacterias de la cavidad oral colonizan el feto y la placenta, con la sangre como vehículo de transmisión.

En cuanto al corazón, los datos indican que la enfermedad crónica de las encías puede contribuir al desarrollo de endocarditis bacteriana. Ocurre de manera similar a lo que pasa con los bebés: las bacterias ingresan al torrente sanguíneo y viajan hacia allí. La infección puede dañar o inclusive destruir las válvulas o tejidos cardíacos porque se adhiere a los depósitos grasos en los vasos, lo que puede generar coágulos y producir ataques.

Siempre que hay sangrados en la boca, ciertas bacterias pueden depositarse en las válvulas cardíacas. Por esto, si se tienen ya afecciones en el corazón, se evita someterse a procedimientos que hagan sangrar y es una de las primeras cosas que se te pregunta en la ficha de registro cuando vas a un dentista.

Imagen: N. Catamarca. Por último, si bien todo esto ha podido parecer una sintomatología que podría ignorarse con unos cuantos ibuprofeno y dejándolo correr, nada más lejos de la realidad. Es poco probable que llegaran a caérsete todos los dientes de forma natural (sin sacarlos), simplemente porque no podrías soportarlo y pedirías a gritos que te los arranquen.

Los dientes tienen muchos nervios, y cuando algo va mal avisan por medio de un fuerte dolor. Uno de los más agudos, duraderos y difíciles de aguantar que existen, por cierto.

El dolor se puede describir como continuo pero palpitante y que parece, con razón, provenir de la misma raíz del diente e incapacita el desempeño normal de la persona. Se expande en poco tiempo a los nervios circundantes, de forma que lo que empezó en la muela puede llegar a abarcar un dolor que parezca dominar media cara. También empeora a más se toca o manipula aunque en el momento parezca aliviar (algo así como rascar una picadura de mosquito). Además, no desaparece por sí solo: si tomamos un analgésico pero no tratamos la causa raíz, terminará por volver a doler y, probablemente, la siguiente vez será peor.

Comparta esta historia