Perfil de las chilenas privadas de libertad: El 62% sufrió maltrato en la infancia

Perfil de las chilenas privadas de libertad: El 62% sufrió maltrato en la infancia
SANTIAGO.- Un estudio reveló el perfil y el proceso de reinserción de las mujeres privadas de libertad en Chile, según el cual el 62% sufrió algún tipo de maltrato en la infancia, mientras que un 29% presenta problemas de dependencia a las drogas.


El análisis, del Programa de Estudios Sociales del Delito del Instituto de Sociología UC, Fundación San Carlos de Maipo y Fundación de Colunga, determina que el paso por la cárcel de las mujeres acarrea costos sociales que se extienden a su familia e hijos.

Actualmente, la tasa de encarcelamiento en el país es de 266 personas por 100 mil habitantes (el segundo más alto de la OCDE), de los cuales el 10% corresponde a mujeres.

Noticia relacionada Fundación San Carlos de Maipo: el 50% de quienes están en la cárcel pasaron por el Sename De acuerdo a los resultados preliminares, se observan en términos generales dos perfiles de mujeres. Por un lado, jóvenes condenadas a penas de unos 61 días, generalmente por hurto, las que tienden a manifestar mayores problemas por consumo de drogas y expresan un sentido de identidad más vinculado al delito.

Por otro lado están las mujeres adultas condenadas por delitos de la ley de drogas, que declaran menor involucramiento delictual y más tardío, y que por lo general no se reflejan en aspectos identitarios relacionados con "ser delincuente". Un patrón común de ambos grupos es la vulnerabilidad.

Lo anterior se expresa sobre todo en la victimización cuando fueron menores de edad, con un 62% que reporta algún tipo de maltrato en la infancia, como negligencia parental, agresión física o verbal, o abuso sexual. Además, un 71% que declara haber sido víctima de algún tipo de agresión física, verbal o sexual de parte de sus parejas o convivientes.

La gran mayoría manifiesta sentirse apoyada durante su privación de libertad. El 87.6% de las mujeres declaró haber recibido visitas y la mayoría señala que ha tenido apoyo material (le han traído comida, ropa o bienes de aseo) y emocional. La mayoría expresa que su familia la ha escuchado y la han hecho sentir querida y esperada.

Sobre el consumo de drogas, el análisis arrojó que este tiende a concentrarse en mujeres más jóvenes. La sustancia más consumida es la marihuana, seguida por la pasta base. Un 32% declara haber consumido cocaína y pasta base en el último año, un 11% presenta síntomas de abuso y un 29% problemas de dependencia.

En cuanto al acceso a la oferta programática, se observa cierta inequidad en cuanto a la duración de la condena, siendo casi nula la oferta para mujeres de condenas cortas.

"Esto es complejo, ya que son ellas quienes probablemente requieren un mayor acceso a programas para intervenir aspectos ligados a su compromiso delictual y romper el ciclo de reincidencia", explicó Catalina Droppelmann, Directora Ejecutiva del Programa de Estudios Sociales del Delito UC.

Respecto al área laboral, el 69,3% de las mujeres declara haber trabajado alguna vez en su vida remunerada y legalmente, ese empleo ha sido mayoritariamente precario y de hecho, sólo un 15,6% de ellas declara haber estado trabajando en el momento previo a su privación de libertad.

"Es necesario avanzar en facilitar los procesos de inserción social y laboral, con especial atención en reducir obstáculos como lo es el proceso para la omisión y eliminación de antecedentes, decreto 409, y otros cuerpos legales, que en la práctica se transforman en una condena accesoria. Debemos comprender que en la medida que generamos mejores condiciones para obtener un trabajo o reunificar una familia hacemos posible no sólo la reinserción efectiva, sino que reducimos aquéllos factores de riesgo a la base de la transmisión intergeneracional del delito", dijo Marcelo Sánchez, gerente de Fundación San Carlos de Maipo.

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