Quiebre de mesa DC y fuga de militantes: los fantasmas que acechan a Goic

Quiebre de mesa DC y fuga de militantes: los fantasmas que acechan a Goic
Hace poco más de un mes, un sector de la directiva de la DC, considerado del ala "progresista", le pidió al primer vicepresidente de la colectividad, Matías Walker, un encuentro con la abanderada y líder de la mesa, Carolina Goic. ¿El motivo? Poder definir la puesta en escena que tendrá el partido este domingo, cuando se den a conocer los resultados de las elecciones presidenciales y parlamentarias, comicios que serán claves para definir el futuro de la DC. Ante la presión, la senadora finalmente cedió recién esta semana y se fijó un encuentro para este viernes.


Quienes saben del clima interno en la mesa explican que hay un cierto "hermetismo" por la continuidad de la directiva luego de los comicios. Por meses, vicepresidentes como Myriam Verdugo, Osvaldo Badenier, Ramón Mallea y Cristina Orellana, pese a discrepar en varios de los puntos que ha tomado el rumbo de la campaña presidencial, han mantenido silencio para evitar nuevos conflictos que afecten la candidatura de Goic. Pero eso, indican quienes los conocen, será solo hasta este domingo.

De hecho, no se ha descartado la posibilidad de que, de no obtenerse los resultados esperados, este bloque de la directiva pueda presentar su renuncia como una señal de autocrítica por la gestión de la mesa durante la campaña. Incluso, ya han revisado los estatutos de la colectividad para ver si existe alguna norma que lo impida. No las hay.

No obstante, el tema aún no está del todo zanjado, principalmente porque tanto Walker como Goic no estarían en la línea de abandonar sus cargos, por lo menos durante el período de negociación con miras a una segunda vuelta que se abrirá el domingo.

Este dilema, sin embargo, no es lo único que debe enfrentar Goic, ya que las distintas facciones que forman parte de la DC ya han comenzado a discutir cuál será la posición que tendrán, tomando en cuenta los dos escenarios posibles: por un lado, que Goic logre obtener más de dos dígitos en su votación y que salgan electas figuras como Ignacio Walker y Andrés Zaldívar, reconocidas del mundo "moderado" del partido; o, por otro lado, que se logre una baja adhesión a la candidatura de Goic y un importante respaldo a los candidatos a parlamentarios identificados con la "disidencia", entre otros, el ex intendente Francisco Huenchumilla, la ex ministra Ximena Rincón y los diputados Yasna Provoste y Aldo Cornejo. En este último grupo también se encuentra el jefe del comité de senadores, Jorge Pizarro, sumado al diputado Víctor Torres. Todos ellos ya estarían discutiendo los argumentos para solicitar, eventualmente, la renuncia de la directiva.

1970 fue un año difícil para la DC. La derrota del abanderado del partido, Radomiro Tomic, frente a la carta de la Unidad Popular, Salvador Allende, significó para la colectividad un quiebre nunca antes visto. Además del incipiente Movimiento de Acción Popular Unitaria (Mapu) de 1969, se sumaba, dos años después, la creación de la Izquierda Cristiana. Y en 1999 se dio un nuevo escenario adverso para la colectividad. Ante la derrota de Andrés Zaldívar en la primaria presidencial frente a Ricardo Lagos, el entonces timonel de la DC, Enrique Krauss, optó por dar un paso al costado para evitar un nuevo quiebre, tal como sucedió a inicios de los 70.

Una situación distinta ocurrió en 2005, cuando la entonces precandidata presidencial de la DC, Soledad Alvear, determinó, por falta de respaldo de su partido, abandonar la carrera a La Moneda y apoyar la opción del PS, Michelle Bachelet. En la disidencia de la DC comentan que la negativa de quien era el presidente del partido, Adolfo Zaldívar, por renunciar a su cargo, llevó a una serie de fricciones internas que finalmente concluyeron cuando el ex senador fue expulsado de la colectividad, formando más tarde el PRI.

Con estos antecedentes históricos llegarán los más críticos a la gestión de Goic el próximo lunes a la sede ubicada en Alameda 1470 para exigir que se "asuman responsabilidades" en caso de producirse un resultado electoral adverso. Es por este motivo que las conversaciones entre los disidentes ya se hacen comunes en el Congreso, y de aquellas reuniones ya se comienza a sentir la crítica directa a la abanderada por lo que califican como una "imposición" que tuvo durante la carrera presidencial: primero, la acusan de "autodesignarse" como abanderada de la DC y, segundo, cuestionan que haya hecho pública su idea de ir directo a primera vuelta, anticipándose a la decisión de la junta nacional. A ello se sumarían los cuestionamientos por una supuesta "ofensiva anticomunista", principalmente por parte de la abanderada y del diputado Walker.

En este grupo precisan que la ofensiva, sin embargo, dependerá de si parlamentarios como Provoste o Cornejo logran salir electos. Incluso, un buen resultado de Provoste la podría instalar como eventual carta para encabezar el partido. Más aún, añaden, si la votación de las parlamentarias es superior a la de la presidencial.

De darse este escenario, lo más probable es que diversas autoridades y militantes influyentes de esta facción de la Democracia Cristiana hagan público su respaldo a la candidatura de Alejandro Guillier, tal como lo planteó un grupo de diputados la semana pasada en una reunión de bancada en Valparaíso. "La presión no va a aguantar un día", explica un senador del partido.

Al igual que los disidentes, el ala más moderada de la DC también ha sostenido diversos encuentros, pero con más intensidad en las últimas dos semanas. En sus análisis, señalan que el partido ya se encuentra "quebrado" y que la división es "aún más profunda de lo que se cree".

Acusan también un mal manejo que tienen los actuales líderes de la colectividad y el aumento en las diferencias entre quienes se sienten más convocados por un proyecto de izquierda y quienes buscan ser una alternativa de centro.

Así, figuras como Genaro Arriagada, Edmundo Pérez Yoma, Mariana Aylwin, Álvaro Clarke y Jorge Burgos ya han dado a conocer, en reserva, que no votarán en ningún caso por Guillier. Incluso, ya se definieron algunas estrategias con miras a lo que ocurrirá poselecciones. Primero, actuarán siempre de manera "colectiva", por lo que su anuncio de rechazo al candidato de La Fuerza de la Mayoría sería en conjunto, a través de algún documento formal o por medio de una actividad pública.

Si bien no hay una decisión tomada, en caso de que la disidencia crezca en la toma de decisiones de la colectividad, algunos ya hablan de formar un nuevo movimiento o presentarse como una "alternativa independiente".

Si el escenario es distinto, con Goic alcanzando 10 puntos o más y con triunfos de senadores como Walker y Zaldívar, el ala más moderada de la DC exigiría que el partido no haga un pacto electoral con ninguna de las fuerzas políticas y que, por el contrario, se levante como una opción capaz de lograr entendimientos tanto con un eventual gobierno de Sebastián Piñera en ciertos proyectos como con el bloque que reúna a los partidos de oposición.

Pese a las diferencias internas en la Democracia Cristiana, si hay algo en lo que coinciden todas las facciones es en el "hermetismo" que ha mantenido Goic hasta hoy sobre lo que vendrá luego de los comicios del domingo.

Desde el gobierno, quienes son militantes DC "confían" en que pasadas las elecciones la senadora tendrá un "ánimo distinto" a lo que fue este período de campaña y que tendrá un rol clave en la rearticulación de la centroizquierda. Esto, apelando al perfil vinculado al sector liberal de la DC que cultivó en el pasado.

Eso -dicen- le ayudaría a Goic, ya que al tener un rol pensando en la segunda vuelta evitaría presiones de renuncia y emplazamientos cruzados, por lo menos hasta mediados de diciembre.

Otros que la conocen más afirman que la candidata no actuará bajo presión y que, por el contrario, se tomará el tiempo que estime necesario para ratificar un eventual apoyo a Guillier, en el caso de que sea el senador independiente quien pase a un balotaje frente a Piñera.

De todos estos escenarios, lo que está claro es que el panorama que viene para la DC no es fácil. Y que dependerá del liderazgo de Goic para evitar lo que ya muchos vaticinan será una "noche de los cuchillos largos" el próximo 19 de noviembre.

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