En Seúl, Trump da un giro y llama a Norcorea a negociar

En Seúl, Trump da un giro y llama a Norcorea a negociar
Nunca estuvo más cerca de Kim Jong-un. Sólo 200 kilómetros separaban hoy a Donald Trump de la capital norcoreana. Y el Presidente de Estados Unidos aprovechó la oportunidad para dar un viraje notable en su discurso. Desistió así de su retórica agresiva y exhortó a Pyongyang a "convenir la mesa (para negociar) y llegar a un acuerdo".


En su primera jornada en la península coreana, Trump presionó a Pyongyang a que abandone su plan armamentista nuclear, pero en tono optimista insinuó confiado que "al final, todo se resolverá". Y si bien dijo que Estados Unidos podría utilizar la fuerza militar si fuera necesario, se mostró más partidario que nunca de gestionar las crecientes tensiones a través de la vía diplomática.

"Tiene sentido que Corea del Norte se siente a la mesa y llegue a un acuerdo que sea bueno para la gente de Corea del Norte y para el mundo", dijo Trump durante una conferencia de prensa junto al Presidente de Corea del Sur, Moon Jae-in. "Sí, veo algo de movimiento", dijo en relación a Corea del Norte, aunque no llegó a decir que quisiera un diálogo diplomático directo.

El mandatario también destacó las opciones militares de Estados Unidos, señalando que en la región se habían desplegado tres grupos de portaaviones y un submarino nuclear. Sin embargo, agregó que "dios mediante, esperamos que nunca tengamos que emplear" las opciones militares.

Durante su primer día en Corea del Sur, Trump bajó el tono tras comentarios más agresivos sobre Corea del Norte. No hubo amenazas de desatar "fuego y furia" sobre el país, como advirtió en una ocasión, ni se mencionó el apodo peyorativo de Trump para el gobernante norcoreano, "El hombrecillo de los cohetes".

Sí afirmó que Kim Jong-un "amenaza millones y millones de vidas, de forma muy innecesaria", e hizo hincapié en uno de los objetivos principales de su largo viaje por Asia: reclutar a muchos países en la región, como China y Rusia, para cortar los salvavidas económicos de Corea del Norte como forma de presión para que renuncie a su programa nuclear.

Moon, que se ha esforzado por consolidar una amistad con Trump, dijo que esperaba que la visita del Presidente fuera un punto de inflexión en el pulso con Pyongyang y dijo que los dos líderes habían "acordado resolver la cuestión nuclear de Corea del Norte de una forma pacífica que lleve a una paz permanente" a la península.

En un intento por demostrar con acciones sus intenciones, Trump planeaba visitar la zona desmilitarizada que divide la península de Corea, pero no pudo concretar dicha acción debido al mal tiempo.

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