Cataluña independiente, pero primero hay que dialogar: Las claves del discurso de Puigdemont

Cataluña independiente, pero primero hay que dialogar: Las claves del discurso de Puigdemont
De la felicidad por la declaración de independencia a la sorpresa por la petición de suspensión del proceso. Las caras que dejó el discurso de Puigdemont.


SANTIAGO.- Se esperaba una declaración firme de la independencia de Cataluña, pero el discurso del presidente de la Generalitat Carles Puigdemont ante el Parlamento regional, dejó varias sorpresas y una serie de hechos dignos de análisis.

Así, en medio de una España profundamente fracturada por la crisis de Cataluña, el líder independentista ratificó su apoyo a la independencia de la región, pero acto seguido hizo un llamado al diálogo que ha sido valorado por algunos, pero que también le ha significado el rechazo entre sus propios aliados.

Ahora, con esta declaración de Puigdemont se abre un nuevo escenario cuyo futuro es incierto, aunque también deja algunas señales que permiten prever lo que podría ocurrir.

Independencia, pero con diálogo Puigdemont partió su discurso haciendo una férrea defensa del referéndum independentista del pasado 1 de octubre declarado inconstitucional por la justicia española: "Las urnas han dicho sí a la independencia, y ese es el camino que quiero enfrentar", afirmó.

Así, aseguró que "las urnas han dicho sí a la independencia, y ese es el camino que quiero enfrentar", agregando que "asumo el mandato del pueblo para que Cataluña se transforme en un Estado independiente en forma de República".

Hasta ahí todo era algarabía en las calles catalanas. Sin embargo, hubo un poco de sorpresa y también decepción luego de que, segundos después, Puigdemont pidiera "que el Parlament suspenda la declaración de independencia para emprender un diálogo para llegar a una solución acordada".

Esta decisión la tomó luego de los diversos llamados al diálogo hechos por personalidades internacionales, con la intención de "desescalar la tensión" con el Estado español.

La desazón independentista Pero el discurso de Puigdemont abrió grietas entre los partidos independentistas catalanes. Este fue el caso de la CUP, conglomerado de izquierda que esperaba que en la sesión de este martes se consolidara la declaración de independencia sin condiciones.

"El cambio de guión deja maltrecha la relación con el Gobierno. No rota, pero la cadena de confianza hoy ha quedado tocada. Si hay voluntad por ambas partes, habrá que rehacerla en los próximos días. No era esto lo que esperaba el grueso de la gente que defendió con sangre y con sudor las urnas el 1 de octubre. Es poco inteligente de cara a esa mediación internacional no haber proclamado la república", dijo el vocero Quim Arrufat.

No obstante, el partido afirmó que "creemos que puede haber algún tipo de mediación, le damos credibilidad. Esperemos no solo que exista sino que tenga efectividad, que pueda tener recorrido. Si hay mediación quiere decir que la otra parte ha dado alguna señal o está a punto de darla, de reconocer al interlocutor".

Ahora, le corresponderá al presidente de la Generalitat limar las asperezas, puesto que en estas instancias no están las condiciones como para perder un aliado estratégico.

Le pasa la pelota a Rajoy Este martes, Puigdemont le traspasó también la responsabilidad al jefe de Gobierno español, Mariano Rajoy, quien ha señalado expresamente que no hay nada que negociar con los catalanes.

De esta forma, el líder regional busca cambiar una supuesta imagen de intransigencia y dar una señal de cercanía, cambiando el discurso beligerante. Y así lo recalcó hablando en castellano: "Nuestra voluntad es de diálogo y de acuerdo político. Hagamos un esfuerzo por el bien de todos. No somos unos delincuentes, no somos unos locos, no somos unos golpistas, somos gente normal que pide votar (...) "No tenemos nada contra España, al contrario. Pero nuestra relación no funciona".

Pero al parecer no la tendrá nada de fácil, ya que el Ejecutivo español recalcó que "no puede aceptar que se dé validez a la ley catalana del referéndum porque está suspendida por el Constitucional. La Generalitat no puede exhibir los resultados del 1 de octubre porque fue un acto ilegal y sin garantías".

"Ni el señor Puigdemont ni nadie puede sacar conclusiones de una ley que no existe, de un referéndum que no se ha producido y de una voluntad del pueblo de Cataluña de la que, una vez más, quieren apropiarse", dijo la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.

El famoso artículo 155 Ahora, el Gobierno español tiene que analizar qué pasos seguirá, lo que será estudiado en el consejo de ministros convocado para este miércoles por el Presidente Mariano Rajoy.

Ahí los escenarios son variados, como sentarse a conversar con los catalanes o llamar a un referéndum, pero hay una opción que ya se ha conversado, y es invocar el artículo 155 de la Constitución.

Esta dice que "Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras Leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general".

Será el Gobierno el que decidirá qué pasará, aunque una determinación de este tipo puede ser un arma de doble filo, ya que podría aumentar la violencia en la región e iría en contra de los llamados al diálogo de la comunidad internacional. Habrá que ver qué pasará.

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